jueves, 27 de junio de 2013

Chapter Four♥

Ya han pasado dos semanas desde que Sergio se fue. Es Sábado. Ariadna no saldrá hoy, no puede parar de pensar en Sergio.

Está echada en su cama a oscuras.

Entra su hermano.

- Hey Ari, ¿no vienes a la fiesta?

- ¿Fiesta? ¡Ah! Es verdad, es tu cumpleaños...

- Pareces muy triste, vente a la fiesta y te animas un poco.

- Vale, pero sólo un rato, que te conozco.

Son las 10:00 am y Ariadna se viste para la fiesta de cumpleaños de su hermano.

Su hermano, Carlos, cumple 18 años. Es alto, delgado y se preocupa mucho por su hermana pequeña.

Ariadna se viste rápidamente y sale con su hermano hacia la fiesta. Lleva puesto una camiseta preciosa y una falda con unas sabrinas.

Se montan en el coche hacia un campo. Mientras, ella se pone sus auriculares a escuchar Vocaloid.

El chalé está totalmente apartado de la ciudad. No se ven otros chalés por la zona. Posee una casa enorme y una bonita piscina llena de agua.

Conoce a todos los nuevos amigos de su hermano, todos mayores que ella. Se siente totalmente integrada.
Empiezan a bailar y picotear.

Todos se lo pasan muy bien.

Empiezan a beber y a fumar. Algunos ya están borrachos. Ariadna prueba.

Pasan las horas.

Ariadna, y probablemente todos los allí presentes, estaban borrachos. Ariadna se olvidó de sus problemas y se sintió libre.

Fue la primera en tirarse a la piscina, le daba igual todo. La más joven era la más fiestera.

Eran las 22:00 pm y Ariadna no tenía intención de volver a casa. Sus padres la llamaron unas cuantas veces al móvil pero no contestaba.

Eran las 00:00 am y seguía de fiesta.

Los efectos del alcohol llegaron y sentía fatal, empezó a vomitar sin parar y creía que iba a morir.

Se sentía mareada y se acordó de Sergio, lo que hizo que se sintiera peor.

Se tiró a un sofá de dentro de la casa y comenzó a llorar. Mientras todos seguían de celebración, ella se quedó dormida llorando. Sin importarle nada.

Su hermano la vio durmiendo allí y la llevó a una cama para que durmiera mejor.

- Ay, Ariadna, no tenía que haberte traído, mira que quedarse dormida llorando... Qué idiota.

Eran las 12:00 de la mañana y todavía no había llegado a casa. Se despertó y un poco extrañada se levantó.

- Ugh... Cómo me duele la cabeza...

Coge el móvil y mira la hora, y las llamadas perdidas.

- ¡Las 12! La que me va a caer...

Empieza a llorar por la bronca monumental que le va a caer.

Sale de la habitación.

No hay nadie dentro de la casa. Sale afuera.

Hace un día genial. Se siente un poco mejor. La gente sigue pasándolo bien, unos en la piscina, otros charlando, y su hermano y una chica están haciendo una paella. ¡Vaya pinta!

- Buenos días Ari, ¿te llevo ya a casa?

- Buenos días.

- Vamos, móntate en el coche, te vas. Y antes de que me pongas alguna pega recuerda que tienes 15 años y tienes que estar en casa, no has vuelto ni para dormir.

- Jo, vale.

Llegan a casa y sus madre le espera muy enfadada. Su hermano sale pitando otra vez para la fiesta.

- ¡SEÑORITA! ¿DÓNDE HA ESTADO?

- M-Mamá, he estado con Carlos en su cumpleaños.

- ¿Qué es eso que huelo? ¿ALCOHOL?

- M-Mamá... ESTOY BIEN, DE VERDAD, PERDÓNAME POR FAVOR.

- Bueno, como sé que has estado con tu hermano no se lo diré a tu padre.

- Gracias, mamá. ¡TE QUIERO MUCHO!

- Calla anda, no me vengas ahora con esas, que sepas que estás castigada sin salir lo que a mí me dé la gana. A tu cuarto.

Ariadna se va a su cuarto triste pero a la vez aliviada.

Se encierra, se pone el pijama y se acuesta a dormir un poco. Está agotada.

                                     - FIN DEL CAPÍTULO -

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