Un día como otro cualquiera, Ariadna se dirigía hacia su nueva escuela, dónde la esperaba su prima. Para situarnos, su padre trabajaba en Córdoba, hasta que encontró un trabajo mejor en Madrid, contando con la suerte de que allí tenían familia, decidieron mudarse.
Para Ariadna fue un cambio complicado, ya que le es muy difícil a una chica de 15 años adaptarse a un nuevo entorno no conocido sin amigos, ni conocidos, sólo su prima, con la que no habla mucho debido a la gran distancia que las separaba. Allí divisa a su prima, Laura, con una cola de caballo, una blusa azul y unos vaqueros, tan guapa como siempre. Ella la saluda, pero Ariadna se limita a caminar rápido hacia ella, ella es así. Se dan dos besos y entran al gran instituto. Ve muchas caras desconocidas y se siente un poco intimidada.
Agarrada del brazo de su prima, caminan por el pasillo a paso ligero hasta llegar a la clase. Ariadna coge de su mochila un pequeño espejo y se mira retocándose con cacao los labios. Lleva puesto unos vaqueros claros, una camiseta de Nirvana y una chaqueta vaquera clara. A esta chica todo le queda bien, tiene un cuerpo estupendo, muy guapa también, un gran rival para su prima. Es pálida de piel, estatura normal, un pelo negro largo y brillante y ojos verdes hipnotizantes. Cuando era más pequeña le presentaron un contrato para llegar a ser el icono de una marca muy importante, pero lo rechazó, según ella, tenía otras aspiraciones, además de que el físico nunca le ha importado mucho.
Entra la profesora de Francés y comienza la clase. Esta asignatura no le apasiona mucho, pero tiene que estudiarla igualmente. Las horas se pasan muy lentas y todavía no ha hecho ningún amigo.
Hora del recreo.
Coge su desayuno y se apresura a alcanzar a su prima cuando de pronto le dan un balonazo en la cara. Ella coge el balón y lo chuta con fuerza. La precisión y el dominio con los pies que tiene le hace marcar un gol. Ella siempre ha sido buena en fútbol y le gusta.
El portero se queda asombrado y le dice a otro jugador que vaya a hablar con Ariadna. El chico se apresura y le agarra del brazo. Le pregunta si está bien por el balonazo y que juega muy bien al fútbol. Este chico es guapo, realmente guapo. Ariadna se queda empanada mirando al chico mientras éste le habla.
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Eh? ¡Ah! A-Ariadna... ¿y tú?
- Yo Sergio, encantado de conocerte.
- FIN DEL CAPÍTULO -
Para Ariadna fue un cambio complicado, ya que le es muy difícil a una chica de 15 años adaptarse a un nuevo entorno no conocido sin amigos, ni conocidos, sólo su prima, con la que no habla mucho debido a la gran distancia que las separaba. Allí divisa a su prima, Laura, con una cola de caballo, una blusa azul y unos vaqueros, tan guapa como siempre. Ella la saluda, pero Ariadna se limita a caminar rápido hacia ella, ella es así. Se dan dos besos y entran al gran instituto. Ve muchas caras desconocidas y se siente un poco intimidada.
Agarrada del brazo de su prima, caminan por el pasillo a paso ligero hasta llegar a la clase. Ariadna coge de su mochila un pequeño espejo y se mira retocándose con cacao los labios. Lleva puesto unos vaqueros claros, una camiseta de Nirvana y una chaqueta vaquera clara. A esta chica todo le queda bien, tiene un cuerpo estupendo, muy guapa también, un gran rival para su prima. Es pálida de piel, estatura normal, un pelo negro largo y brillante y ojos verdes hipnotizantes. Cuando era más pequeña le presentaron un contrato para llegar a ser el icono de una marca muy importante, pero lo rechazó, según ella, tenía otras aspiraciones, además de que el físico nunca le ha importado mucho.
Entra la profesora de Francés y comienza la clase. Esta asignatura no le apasiona mucho, pero tiene que estudiarla igualmente. Las horas se pasan muy lentas y todavía no ha hecho ningún amigo.
Hora del recreo.
Coge su desayuno y se apresura a alcanzar a su prima cuando de pronto le dan un balonazo en la cara. Ella coge el balón y lo chuta con fuerza. La precisión y el dominio con los pies que tiene le hace marcar un gol. Ella siempre ha sido buena en fútbol y le gusta.
El portero se queda asombrado y le dice a otro jugador que vaya a hablar con Ariadna. El chico se apresura y le agarra del brazo. Le pregunta si está bien por el balonazo y que juega muy bien al fútbol. Este chico es guapo, realmente guapo. Ariadna se queda empanada mirando al chico mientras éste le habla.
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Eh? ¡Ah! A-Ariadna... ¿y tú?
- Yo Sergio, encantado de conocerte.
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